Ahora, olvídese de tal escena, vea a la violencia meterse en él, vea al conocido dejar de serlo, véalo perderse, hacerse mortal, vea como ataca a la ayuda, como ataca los vínculos.
Míreme correr, míreme escaparme del que viene a escapar, míreme cerrar la puerta y construir una barricada. Pero no me mire con tristeza, para eso tenemos a la inocencia, que no sabe de escapes, que no sabe hacer barricadas, y que no tiene a la salida de emergencia señalizada con el verde esperanza.
Si Ud. mira a los ojitos inocentes y violentados verá realmente lo que es la tristeza.
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