- Sos un forro, le dijo interrumpiendo la calma del hogar.
- ¿Qué te pasa?, contestó con esa voz de recién levantado, a pesar de haber estado despierto hace horas.
- Nada, pero vos sos un forro.
- ¿Por qué soy un forro ahora?, dijo él, ya frustrado, sabiendo que se venía una de las típicas escenas de enojo.
- No importa, abrime que me quiero quiero ir.
- Pero decime ¿Que pasó ahora?
- Ves, ni siquiera te das cuenta.
- ¿De qué me tengo que dar cuenta?
- De por qué hoy me sentí forreada. No es complejo, yo te dije: me pasa ésto y ésto,y ésto, me dijiste nunca me pasó, no quiero hablar y yo ahora tampoco quiero hablar.
Chau.
No hay comentarios:
Publicar un comentario