La muerte me vació y me llenó. Me vació, porque dejó un
hueco, un lugar que no se sabe para qué quedó ahí, me dejó unas huellas en la
ruta, huellas que la lluvia no quiere borrar. Dejó una silueta para que la
recuerde, pero es eso, una figura, no es un cuerpo.
Y sin embargo, me llenó, me aseguró que soy efímera, tengo a
certeza que hoy somos efímeros. Hoy, porque esta certeza en un tiempo se
olvida.
Me acercó a otras siluetas que estaba alejadas, vaya
uno a saber cuánto durará la cercanía.
Si, definitivamente, la proximidad creada por la muerte ya
se aleja.
No hay comentarios:
Publicar un comentario